Fuisteis yo

FUISTEIS YO

Fuisteis yo es una propuesta artística transdisciplinar que intenta construir una suerte de autorretrato a partir de imágenes encontradas del pasado. Las fotografías, lejos de pertenecer a mi álbum familiar, son adquiridas en rastros, anticuarios, mercadillos e incluso donadas por amigos y conocidos que aún a sabiendas de que esos documentos forman parte de su historia personal son incapaces de ubicarlas, ponerles nombres, o ni tan siquiera grado de parentesco. Estas instantáneas, creadas en origen para mantener viva la memoria, pasan a ser la representación absoluta del olvido, de la fragilidad de la memoria. Perdida la historia de cada retratado, la individualidad que nos convierte en únicos, se convierten en insignificantes registros históricos o sociológicos, sin valor más allá del anecdotario. Sin embargo aún conservan la fuerza suficiente como para hacer de espejo; y el reflejo que devuelven nos recuerda que en poco tiempo la mayoría de nosotros también seremos olvidados. Pasado y presente, en un perpetuo movimiento pendular, están más interconectados que nunca. Sus historias son la mía. Ellos fueron yo, y yo seré ellos.

Una vez seleccionadas aquellas imágenes con las que he sentido una conexión especial son tratadas químicamente para ser “borradas” prácticamente en su totalidad. A pesar de que ya habían sido descartadas, desactivadas, relegadas al olvido, algo en ellas se resiste a marcharse por completo, y este aparente proceso de destrucción, de mutilación irreversible, se convierte de forma paradójica en un desesperado intento de hacerlas revivir, en una última oportunidad para volverlas a ver. Al conservar un fragmento mínimo de esa imagen, apenas un uno por ciento, no hago sino reivindicarla. Nada permanece. Y sin embargo algo queda.

En esta primera fase del proyecto el único rasgo que comparten todas las imágenes es que son fotografías tomadas de 1881 a 1981, el año de mi nacimiento. Cartes de visite, formatos cabinet, albúminas, tarjetas postales… Fotografía de estudio y amateur de diferentes personas, épocas y situaciones, de las que se ha “reservado” un único punto, en este caso las manos, que se encarga de condensar todo el significado. Lo suficientemente expresivas como para contar una historia, pero prescindiendo de un contexto que sólo podemos intuir, en parte gracias al subtítulo que acompaña cada pieza, que vendrá dictado por los datos de la reversa de las fotografías, véase, el nombre, la dedicatoria, la fecha, la ciudad, el nombre del estudio fotográfico o la marca y clase de papel utilizado.

Se trata, por tanto, de un proyecto muy sutil y sencillo, pero de gran carga poética y con un denso significado conceptual. A estas imágenes de pequeño formato se une una fotografía inglesa sobre cartón de principios del siglo XX, que días después de haber sido borrada selectivamente fue recobrando su forma original, ofreciéndome literalmente esa resistencia a la desaparición que, una vez sobrepasado mi estupor, no pude sino respetar. Finalmente, a modo de lacrimario, cierra el proyecto una pequeña y antigua botella de cristal que contiene parte de esas emulsiones que he ido eliminando, como si en la fisicidad de la materia se conservara, aún de forma ilegible, parte de esas historias.

Las primeras piezas de Fuisteis yo se podrán ver a partir del próximo 2 de Julio en la Galería Art Nueve(Murcia), dentro del proyecto del grupo curatorial 1erEscalón titulado (Des)hacer la imagen. Ecos de los visible, junto con trabajos de Almudena Lobera y Josechu Dávila.

Aquí va un adelanto:

wordpress Estudio Geli, Juan de Ledesma, Sevilla      wordpress Hoja medio busto señora

Fuisteis yo. Geli. Juan de Ledesma. Sevilla.                       Fuisteis yo. Hoja medio busto señora.    

wordpress Por la cintura      wordpress Foto parque M Luisa, 1 oct 1957, Sevilla    

Fuisteis yo. Por la cintura.                                  Fuisteis yo. Foto Parque Mª Luisa. 1 Octubre 1957.      

 

wordpress Ridax      wordpress Las Arenas, Bilbao

Fuisteis yo. Ridax.                                                        Fuisteis yo. Las Arenas, Bilbao.                                  

 

LA HISTORIA

Durante el año que estuve estudiando en la Academia de Bellas Artes de Roma, y por dos desafortunados accidentes, perdí todas las copias de imágenes de mi estancia en la ciudad. Más de 4000 fotografías, algunas de las cuales aún consigo recordar nítidamente, se fueron para siempre. La sensación de pérdida y la imposibilidad de recuperarlas me llevaron a atravesar por un proceso de duelo, en sentido laxo. Hoy, diez años después, siento la necesidad de recuperarlas, no esas exactamente, ni siquiera las de esa época, sino todas las imágenes de mi vida, de la que viví, quise vivir o pude haber vivido, y que de alguna manera, simplemente por el hecho de elegirlas, serán algo mías.

Así, enlazando con mi línea de investigación artística centrada en el cuerpo y en la experiencia autobiográfica, este trabajo consiste en recopilar, clasificar, documentar, fotografiar o filmar cualquier imagen u objeto que, por diferentes motivos, me “punce”, en el sentido barthesiano del término, de manera que puedan ser entendidas por mí como documentos de mi propia vida, como testimonios de mi existencia, sin que, evidentemente, en ningún caso me encuentre yo presente de manera literal, redefiniendo de esta manera el significado de subjetividad. La afectividad y la empatía, los procesos no racionales en definitiva, serán las que vertebrarán la creación de una memoria perfectamente medida y racional. Y para llevarlo a cabo tres serán los conceptos clave que atravesarán el proyecto: identidad, memoria y trayecto.

Sucede frecuentemente que no nos reconocemos en imágenes de nuestro pasado. Otras sin embargo, sin motivo aparente, nos resultan extrañamente familiares, y podríamos encajarlas perfectamente en situaciones vividas, con gente cercana, en lugares muy próximos a nosotros aunque sean de otra época, otros países y seamos incapaces de poner nombre a sus protagonistas. La experiencia con una imagen es algo extremadamente íntimo y personal. De esta manera consideraba Barthes que una foto de su madre a los 5 años, era la que mejor la retrataba o podemos reconocernos en otros.

Este trabajo consiste, por tanto, en la creación de una identidad múltiple, una identidad construida desde afuera, buscada en el otro. Una identidad forjada a través del trabajo consciente de la memoria y de lo material, conceptos clave en el arte actual.

Estrella de Diego, al preguntarse en su ensayo No soy yo quiénes somos cuando nos narramos, introduce una idea clave en la producción contemporánea, que es la de verdad y autenticidad en los, cada vez más frecuentes, relatos culturales autobiográficos. ¿Somos lo que creemos que somos? ¿Somos lo que creen los demás que somos? ¿Podemos ser otros? ¿Qué parte de nuestras vidas decidimos? ¿Podemos reescribir el pasado? De Diego afirma que a través de una manipulación descarada de los recuerdos, los espectadores han acabando por cambiar su manera de contemplar el arte al contaminarlo todo con una subjetividad cada vez mayor. De esta manera asegura que aunque las experiencias personales estén cada vez más presente en el arte, también lo hace la fantasía, pues es imposible mantener una objetividad absoluta en la mirada. Así, en nuevas formas de expresión como la performance, el que contempla forma parte de lo que se representa. Yo, cada vez que me contemple a mí misma al mirar las imágenes de otros, me apropiaré de ellas, las haré mías. Llegaré hasta la memoria latente, activaré el pasado y estas imágenes pasarán a formar parte de mi vida, siempre por elección, recordando así la noción de Nonumento de Andreas Huyssen desarrollada en su libro En busca del futuro perdido. Cultura y memoria en tiempos de globalización.

Por último, podríamos enmarcar esta propuesta bajo una lectura benjaminiana del artista como historiador, y a su vez como el historiador trapero, aquel que sirviéndose de los deshechos, de los restos; del pasado, reescribe la Historia, recuperando el azar y la particular relación con los objetos de los surrealistas o dadístas.

 

YOU WERE ME

On how we are our memories or how we can imagine the past.

THE PROJECT

You were me is a trans-disciplinary artistic proposal that intends to build a kind of self-portrait based on found images from the past. The photographs I work with, instead of belonging to my family album, are purchased in flea markets, antiques shops, second hand markets or even donated by friends and acquaintances who, even knowing that those documents are part of their personal history, are not capable to place them, to name them or even to recognize the relationship degree. These snapshots, originally created to keep the memory alive, become the complete representation of oblivion and memory fragility. Lost the history of everyone portrayed, the individuality that makes us unique, they become insignificant historical or sociological registers without a value beyond the anecdote. Nevertheless, they are still strong enough to act as a mirror and the reflection that they give back reminds us that most of us will be forgotten in a short period of time. Past and present, in a perpetual pendulum-like movement are more interconnected than ever. Their stories are mine. They were me and I will be them.

Once I selected those images, with which I felt a special connection, they were chemically treated to be almost completely erased. Despite having been dismissed, deactivated, set aside into oblivion, something in them refuses to go away completely and this apparent destruction and irreversible mutilation process becomes a paradoxical way in a desperate attempt to make them come back to life, in a last chance to see them again. By keeping a minimal fragment of that image, just one per cent, I am just vindicating it. Nothing remains but something is left.

In this first stage of the project the only feature shared by all the images is that they are pictures taken between 1881 and 1981, my birth year. Visiting cards, cabinet formats, albumins, postcards… studio and amateur photographs of different people, periods and situations from which only one point, in this case the hands, has been reserved to condense all the meaning. It’s expressive enough to tell a story but doing so without a context that we can only sense, partly thanks to the subtitle going with each piece which is composed of the data in the back of the pictures, that is, name, dedication, date, city, studio name and type of paper used.

Therefore, it’s a very simple and subtle project but one with a big amount of poetry and a dense conceptual meaning. An english picture on cardboard from the beginning of the Twentieth century is added to these small format images. This one started to recover its original form several days after having been erased selectively, literally offering me that resistance to disappearance that I couldn’t but respect after I got over my initial astonishment. Finally, as a kind of lacrimatorium, the project is closed with an old little glass bottle that contains part of that emulsions that I have eliminated, as if part of those stories were still legibly preserved in that physic quality of matter.

THE HISTORY

During the year when I was studying at the Fine Arts Academy of Rome, due to two unfortunate accidents I lost all the picture copies of my stay in the city. More than 4000 photographs, some of which I can still recall clearly, disappeared for ever. The loss feeling and the impossibility of recovering them led me through a mourning process, in a loose sense. Today, ten years after, I feel the need of recovering them, not exactly those ones, or even those from that period, but every image from my life, from the one I lived, the one I wanted to live or the one I could have lived. And in some way they will be mine in some degree just because I’ve chosen them.

Connecting with the direction of my artistic research focused on the body and on the autobiographical experience, this work consists of compiling, classifying, documenting, photographing or filming any image or object that, by a number of reasons, pricks me, in the barthesian sense of the term. That is in a way that I can see them as documents of my own life, as testimonies of my existence, without obviously having to be literally present in any case, thus redefining in this way the meaning of subjectivity. The affectivity and the empathy — in short non rational processes— are the ones that will vertebrate the creation of a perfectly measured and rational memory. To accomplish this, the key concepts that will go through the project in which I’m still immersed are three: identity, memory and journey.

It frequently happens that we don’t recognize ourselves in some images from the past. Nevertheless some others seem to be strangely familiar and we could fit them in lived situations with close people in places very close to us even if they are from other time, from other countries and we can’t name their main characters. The experience with an image is something extremely intimate and personal. In this way, Barthes considered that a picture of his mother at five was the one which portrayed her best. In other words, we can recognize ourselves in certain gestures of other people.

Therefore, this work consists of the creation of a multiple identity, an identity created from the outside, looked for in the other. An identity forged across the conscious work of the memory and what is material, key concepts in nowadays art.

Estrella de Diego, when wondering in her essay I’m not me who we are when we tell us, introduces a key idea in contemporary production which is the real and authentic one in the more and more frequent biographical cultural tales. Are we what we believe to be? Are we what the others believe we are? Can we be other people? Which part of our lives do we decide? Can we rewrite the past? De Diego estates that spectators, in a clear manipulation of memories, have finally changed their way of looking at art as they contaminate everything with more and more subjectivity. In this way, she estates that even if the personal experiences are more and more present in art, so does the fantasy because it is impossible to keep an absolute objectivity in the look. So, in the new forms of expression like the performance, the viewer is part of what is represented. I will appropriate other people’s images when I see myself as I look at them and I will make them mine. I will get to the latent memory, I will activate the past and those images will become part of my life, always as a choice, so recalling the monument notion claimed by Andreas Huyssen.

Finally, we could frame this proposal into the benjaminian reading of the artist as a historian and, at the same time, as the “junkman historian”, that one who rewrites the history using the remains, the waste, the past, and recovering the chance and the particular relationship with the objects of surrealists and dadaists, to whom I feel in debt.

Tatiana Abellán.

Translation by info.flyingtranslation@gmail.com

Los Ángeles, California, July 2013

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