Encarnados

Tatiana Abellán
Encarnado III, 2016.

De la serie “Encarnados”, 2015-2017.
Medidas: 55 x 38 cm
Impresión fotográfica sobre papel Hanhemühle PhotoRag Pearl

La obra de Tatiana Abellán se ha caracterizado desde un principio por una reflexión acerca de la corporalidad y permanencia de lo visible. El cuerpo, de un modo u otro, siempre ha sido una de las referencias centrales de sus imágenes: el cuerpo de la percepción –el ojo–, sus restos y fluidos –lágrimas, cabellos…– y, por supuesto, la piel –que, como sugería Paul Valéry, “es lo más profundo”–. Esa corporalidad también está presente de modo esencial en sus series de fotografías intervenidas, desde Fuisteis yo hasta Past remains. En ellas la artista hace palpable la materialidad de las imágenes: fotografías que se licuefactan, que sangran o que permanecen como huella. Un trabajo que opera siempre con la paradoja y la confrontación de contrarios: borrar para ver, tachar para resaltar, desmaterializar para enfatizar el espesor matérico de la imagen. Materia y memoria. Porque en el fondo, esa corporalidad de la imagen, esa obsesión por la (im)permanencia de lo visible, tiene que ver, en la obra de Tatiana Abellán, con una profunda reflexión acerca de la memoria, del recuerdo de los otros, y del modo en que los otros –y su memoria, o su olvido– construyen nuestra identidad. Esas vías de trabajo –el cuerpo, la imagen y la memoria– se dan cita en Encarnados, un proyecto apenas mostrado y sobre el que la artista ha ido trabajando en los últimos años en segundo plano. Aquí la reflexión sobre la fugacidad de la memoria y la materia de las imágenes es llevada al propio cuerpo. La imagen, literalmente, se hace carne. Las fotografías encontradas se imprimen en la piel, que se convierte en una placa sensible y receptáculo de la memoria de los demás. La imagen es una quemadura. La imagen arde, quema, duele. La imagen del otro habita el cuerpo. Se convierte en memoria corporal. Y también allí, en el cuerpo, desaparece; se borra con el tiempo. Aunque jamás lo hace del todo. Queda en la memoria de las células. Invisible, pero presente. Porque la piel también tiene memoria. Y algo de esa imagen fugaz queda para siempre. Es una herida que no sana del todo. Una huella que acompaña. Una memoria in-corporada. En un momento, como el presente, en el que las imágenes nos rodean y, sin embargo, por saturación, han perdido la capacidad de afectarnos y conmovernos, llevar la imagen al cuerpo, imprimirla a fuego sobre la piel, es un intento de recuperar eso que Georges Didi-Huberman ha denominado “el fogonazo de lo visible”, la potencia de original de la imagen para quemarnos, soliviantarnos, despertarnos y hacernos actuar.

Miguel Ángel Hernández

TATIANA ABELLÁN (Murcia, 1981)

Tatiana Abellán es artista visual y profesora asociada de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Murcia. Licenciada en Bellas Artes y Doctora en Historia del Arte con una tesis titulada La sutura imposible. Muerte y experiencia estética en la obra de Teresa Margolles. Fue beneficiaria de las becas FPU del Ministerio de Educación y ha realizado estancias de investigación en las universidades de Middlesex y en la de Nueva York.

Sus proyectos de creación artística suelen tener como referencia lo autobiográfico y en ellos el cuerpo, bien como medio, bien como soporte, tiene una importancia radical. Identidad, piel, memoria y muerte son las constantes que atraviesan todo su trabajo. En la actualidad se encuentra inmersa en el desarrollo de dos proyectos. El primero, Fuisteis yo, supone una investigación transdisciplinar con la que construye su biografía a partir de imágenes encontradas del pasado, que borra prácticamente en su totalidad, consiguiendo que unas instantáneas creadas en origen para mantener viva la memoria pasen a ser la representación absoluta del olvido, de la fragilidad de la memoria, donde pasado y presente está interconectado. Y el segundo, Encarnados, un proyecto de ejecución más lenta en el que se positiva sobre su piel, mediante quemaduras y de manera temporal, negativos fotográficos antiguos que después destruye.

Sus exposiciones individuales más destacadas son Nieblas, sombras, cenizas (Teruel PuntoPhoto, 2017), La niebla de la memoria (Pabellón 2, 2016), Æludidos, La Casa Pintada, 2015), Past remains (Lab, 2014), Fuisteis yo (El Jardín, 2013), NY & Me (Los Molinos del Río, 2012) u Ojos Abatidos (Luis Garay, 2008). También ha participado en un gran número de colectivas como Lumières du midi, en el Cuarto de Invitados de Madrid, CreaMurcia 2016, del que fue ganadora en la categoría de Artes Visuales, Contratiempos: Gramáticas de la temporalidad, en el Centro de Arte La Conservera, Escape Tactics, en la Gabarron Foundation de Nueva York, (Des) hacer la imagen. Los ecos de lo visible, en la Galería ArtNueve, En construcción, en el espacio AB9, o en la XIV edición de los Encuentros de Arte Contemporáneo del Instituto Alicantino de Cultura.